Me encontraba una mañana de febrero navegando en las caudalosas corrientes de
Pasaban los días, normales y rutinarios, conocí a esta chica en persona, mi primera impresión: “que bellos ojos, que manera tan amable y a la vez tímida de hablar, que tierna es”, en este punto de mi historia puedo decir “me atrae”, pues los síntomas se dieron, (el sentimiento de estrujamiento en el estomago, el nerviosismo, las palabras fugitivas, posible enrojecimiento de la piel, etc.), sumado a ello, me gusto su forma de ser. Poco a poco empecé a sentirla muy presente en mi mente, estaba confundido; la gente decía “estas enamorado”, yo me negué a aceptarlo, a penas y había entablado algunas conversaciones con ella, habíamos asistido a algunos eventos públicos con nuestros amigos, pero nada aun que pudiera llamar “enamoramiento”
Un día decidí invitarla a salir, se lo platique a una amiga, ella se emociono por mi e hizo un comentario algo extraño que marco mi reflexión, “bien por ti, ya vas a perder tu virginidad”; me sentí confundido, apenas era una salida juntos, no buscaba nada mas; en verdad, nunca le había dado importancia al hecho de ser lo que la gente llama “un virgen”, en ese momento lo considere un comentario sarcástico y gracioso y me fui sin comentar nada, pero las palabras quedaron grabadas en mi mente.
Llego el día acordado, por decisión mutua, algunos amigos vinieron con nosotros, yo me sentí nervioso, me invadieron los recuerdos y el miedo, no fui yo mismo, percibí que ella abría su corazón conmigo, pero debido a mi nerviosismo; las respuestas que quería dar a sus problemas las hallé demasiado tarde. Caminamos un poco, entramos a lugares entretenidos, vimos una película, jugamos billar, pasear, después llegue al final del día, a las 7:00 la deje en su transporte, no sin antes desearle que llegara con bien a su destino; mis amigos esperaban detrás, ya camino a casa empecé una discusión con los camaradas sobre mi manera de desenvolverme, ellos defendían la idea de ser “aventado”, actos como tomar su mano, decirle piropos, abrazarla, rozar su piel, incluso dado el caso robarle un beso, en el transcurso de la velada anterior, una pareja entre ellos inicio un juego de besos, mordidas y toqueteos, y llegaron a insinuar que actuara igual, yo molesto y recordando esto les recrimine el estar insinuando que actuara como un delincuente, un profanador, una bestia en celo y ellos me recriminaban lo lentos y poco insinuantes de mis pasos; recordé entonces una cita de Shakespeare que transcribo: “Tan tarde llega el que va demasiado rápido como el que va demasiado lento”, mis pasos llevaban buen ritmo, si se veían pausados eran debido a heridas ocasionadas en las batallas pasadas. Mantuvimos la conversación hasta despedirnos a las puertas del gigante anaranjado.
Caminando de regreso a mi hogar pase por en frente de una preparatoria a la hora de su salida, era turno vespertino, me recargue en la pared de la acera de en frente y me puse a meditar, pensé en la discusión con mis amigos, en las veces anteriores que había visto a la chica, me pregunte por que había tenido ese tipo de platica y entonces llegue a un descubrimiento, acepte una realidad que a este punto ya no podía negar, estaba enamorándome. Anhele una bella relación, fundamentada en amor y respeto, en peleas y risas, en comprensión y apoyo; en comunicación pero principalmente amor; siendo un hombre de letras que gustaba de la historia y la literatura me había instruido básicamente en el arte de enamorar, pero muy difícil es llevar tales enseñanzas a la practica, pensé en los regalitos, las flores, la poesía, las caminatas, las citas, pero estos sucesos los contemplaba después de que ambas partes hubieran demostrado señales de interés; en mi situación, apenas y habíamos salido, no estaba muy seguro de sus sentimientos hacia mi, no sabia que hacer, pues no quería imponer mis deseos a los suyos y basar mi relación en manipulaciones y control
Me dedique a observar, cual científico en practica de campo, a los jóvenes que salían de la preparatoria, un grupito de chicos con ropa informal, aparentemente con intenciones de dirigirse a una fiesta, se detuvo a lado de mi, parecía que venían a recoger a alguien, mencionaron a un tal Rubén, 2 de ellos discutían sobre el físico de las chicas que iban saliendo cuando llego el joven esperado, entonces escuche un pedazo de conversación que quiero transcribir:
X - oye, esa chava de la que te despediste
Rubén – es una amiga, es chida
X – No ma, esta bien buena, me gusta, creo que me enamore, preséntamela
Rubén - si claro, ira a la fiesta de al rato, allá te la presento y te la ligas
Después de escuchar esto, con desconcierto me levante y decidí proseguir mi camino, pensando en mi situación, recordé entonces aquel comentario de mi amigo “ya vas a perder tu virginidad”, me pregunte, ¿en que momento me prepare para ese momento?, nunca he rechazado el sexo, pero jamás a sido mi prioridad al intentar una relación ni he buscado fundamentarla en placeres carnales. Mi memoria cayo entonces en aquella discusión unas horas antes con mis amigos, hubo unas palabras que me dejaron pensativo, “es que tu no sabes ligar”, ¿Qué es ligar? me pregunte, pero no encontré en mi una respuesta.
Al llegar a mi casa, subí a mi recamara, prendí una varita de incienso, tome el diccionario de mi librero y me senté a buscar la palabra ligar, tenía muchas connotaciones: mezclar metales, juntar, unirse para un fin, “obligar”, y el ultimo, la respuesta que buscaba la cito textual “entablar relaciones amorosas pasajeras y superficiales”; lector, mi mente trabajo mas ágil desde este momento, como si alguna fuerza luminosa hubiera retirado lo que bloqueaba mi cabeza y dejara fluir con libertad mis ideas, usted podrá calificarme de loco, de idiota o de cualquier adjetivo que desee, podrá notar elípticas mis próximas palabras, pero he aquí a grandes rasgos lo que mi mente dedujo después de horas de meditación:
No soy un experto en el tema, ni tengo la experiencia suficiente, pero si nos remitimos a la ciencia, un enamoramiento inicia por la atracción: compatibilidad cromosomita, reacciones físicas, deseos carnales; hasta este punto la única finalidad del hombre es el sexo, pero en una relación amorosa, ya sea directa o indirectamente; se busca una persona afín a nuestro estilo de vida, quien pueda compenetrar con nosotros para una vida en pareja; aclaro, no me refiero a que el hombre piense inmediatamente en matrimonio, pero hoy la gente la siento tan confundida que por basarse en una simple atracción física necesita probar varias parejas para encontrar esa “media naranja”; deduzco entonces, el hombre o mujer que sabe lo que busca en su opuesto y lo elige como pareja terminaría viviendo con ella pasiva y felizmente por el resto de su vida o al menos por el tiempo que tarde en asegurarse de sus sentimientos reales y sus verdaderos deseos con ese opuesto sin necesidad de buscar una novia tras otra, no quiero decir con esto que uno terminara con la primera con la que ande, pero tampoco debe quedarse con la ultima simplemente por ser (valga la redundancia) la última. Sin embargo, el hombre hoy deja de lado todo aquello y arriesga todo en la atracción física, a que me refiero, un hombre que busca una mujer tierna, amable y trabajadora no piensa primero en estos puntos que son importantes para futuro, sino en el pasajero atractivo visual de una mujer sensual y bella, lo demás con suerte lo descubrirá con el tiempo, después de haber llegado a un clímax sexual y saber si le satisfizo una necesidad, sino compaten, entonces recurrirá al “truene” y buscara otra pareja de la misma manera que la anterior, teniendo asi amoríos fugaces sin sentido, he aquí que muchos matrimonios, (hoy en día muy común parejas en unión libre), se formen por motivo de un hijo o de la idea de “pues es que es con quien andaba”
En análisis de lo anterior llegó al fenómeno alrededor del cual gira el ligue: el sometimiento; un enamoramiento debería darse de manera espontánea, surgir y crecer equilibradamente, sin embargo, en el ligue, mas por el hombre que por la mujer, se da la manipulación, la búsqueda del deseo, se da lo que la gente llama “seducción”, el utilizar tácticas para convencer al contrario de que sus deseos son los mismos que posee el que liga, de que debe someterse indirectamente a el, confundiendo a la “victima” y haciéndole pensar que esta enamorada; llega el momento en que alguien se da cuenta de esto y entonces viene el típico “como pude andar con un patán como el (ella)”, he aquí en este punto su respuesta. Fueron psicológicamente engañadas y manipuladas. Aclaro otro punto aquí, no estoy en contra de la seducción, llega a ser algo romántico cuando se da dentro de una pareja para salir de una discusión o “reavivar la llama de la pasión”, estoy en contra, como ya lo dije de que se use como método de engaño para controlar los deseos del opuesto.
Lector, he aquí mi opinión acerca del ligue, puede ahora llamarme como quiera, loco, retrograda, con un poco de osadía ignorante, incluso ardido, pero he expuesto ya mi pensamiento, espero reflexione mis palabras querido lector, y concluyo esta reflexión diciendo lo que resumiría todo lo anterior: La diferencia entre ligar y enamorar; el ligue se basa en una atracción física y superficial, el enamoramiento en verdaderos y profundos sentimientos de amor.