jueves, 27 de octubre de 2011

El Depresivo y El Buda

Memo era un joven que tenia muchos problemas, difícil le era explicar cuales y cuantos, tenia problemas con sus padres, con el trabajo, con sus amigos, incluso consigo mismo; nunca menciono nada a nadie, siempre trataba de ocultar sus sentimientos bajo la sombra de una sonrisa fingida y una energía grandiosa, sin embargo había días en que se sentía mas triste y su depresión desbordaba por sus ojos. entonces, como bomba silenciosa, explotaba contra el mundo y descargaba su frustración “Odio que la gente piense que estoy bien” decía, “odio que el mundo se ría y que mis amigos actúen como si no le importara mis problemas, odio sentirme solo”, entonces desaparecía, se encerraba en si mismo y dejaba que sus demonios lo devoraran; días después, ya calmado, regresaba a su rutina; sus amigos le preguntaban las razones de su sentir, entonces reía y contestaba a todos “estoy de maravilla, no se como pueden creer eso” sus amigos lo aceptaban y todo volvía a la normalidad.

En la misma escuela, había un chico muy especial, vestía my humilde, su cabello llegaba a los hombros, parecía no tener forma, seria lo que llaman “un hombre fodongo”, sin embargo, su sonrisa era mas pronunciada que la de cualquier otro, su presencia emanaba una sensación de alegría y de paz, parecía tener luz propia, algunos creían que hasta poderes psíquicos tenia; poseía una gran inteligencia y percepción para las cosas; tenia unas ojeras enormes, los rumores decían que se debía a que no dormía “tratando de descifrar los misterios del mundo y planeando estrategias para transmitir su amor a los demás”. La gente lo empezó a apodar el “Buda”, aunque el decía que de Buda no tenia mas que la panza, (estaba conciente de que su cuerpo no era el mas deseado por las chicas, pero esto a el no le importaba). Solía vérsele caminando por los pasillos saludando a la gente,si alguien se le acercaba lo recibía con una sonrisa y un abrazo y lo llamaba su amigo. Otras veces nadie lo veía, dicen que tenía un lugar secreto donde se ocultaba a meditar, después aparecía y hablaba de las cosas que ocurrían en la escuela, como si siempre hubiera estado allí. La gente iba a pedirle consejo, le guardaban un gran respeto, muchos disfrutaban de su presencia, sin embargo, siempre andaba solo.

Un día, Memo y el Buda coincidieron en el transporte, el Buda le sonrió y Memo, sorprendido al sentir toda la paz que emanaba, le devolvió el saludo de la misma manera, ya había escuchado de los dones de su acompañante, El Buda se levanto y se sentó a lado de Memo, se hicieron las presentaciones y se dedicaron a platicar: hablaron de la escuela, de la gente, de arte, incluso de política; se entendían demasiado bien, Memo pensó que nunca había conocido a alguien con quien se pudiera discutir de manera tan profunda como con su compañero. Desde aquel día Memo y Buda se hicieron amigos, se les podía ver juntos a cada rato, en los cortes, en la cafetería, cuando alguien se acercaba a Buda, Memo se sentaba a un lado y se dedicaba a escuchar, su amigo le recordaba a Demian, un personaje de Herman Hesse que aparecía en la vida del protagonista para ayudarlo a salir de sus problemas y enseñarle las virtudes de la vida; llego a pensar en decirle lo que sentía, entonces Buda volteaba y le sonreía, como si leyera su mente, pero no se atrevía a contarle nada; Memo se sentía bien junto a su amigo, pero cuando llegaba a su casa otra vez volvía a sentirse infeliz, agobiado por sus problemas, incomprendido y solo.

La amistad crecía cada día, eran inseparables, llegaban y se iban juntos, acudían a todas las fiestas, en las tardes se juntaban a trabajar, o a dedicarse a lo videojuegos y platicar, se apoyaban en todo, una vez, Memo se atrevió a preguntarle por que siempre estaba solo teniendo tantos seguidores, la respuesta que recibió lo sorprendió:

- Esas personas se acercan a mi cuando necesitan ayuda y yo feliz se las ofrezco, es lo que mas me gusta hacer, pero se que se alejaran cuando yo tenga algún problema, es mas, si yo desapareciera ni lo notarían; algunos se olvidaran de mi y te apuesto la vida a que cuando me vean dirán que me han extrañado y los abandone, y entonces otra vez pedirán ayuda; respeto a los demás y siento un sincero cariño por todos, pero esta sociedad ya esta muy dañada, no quiero alimentar la hipocresía - las palabras del Buda lo llenaron de satisfacción, entendió muchas cosas de su propio ser, pero luego Buda continuo - En cambio personas como tu las considero mis amigos, se que puedo contar contigo y tu puedes contar conmigo cuando tengas algún problema” después sonrió, Memo le devolvió el gesto,

- Yo estoy bien, gracias

- ¿Seguro?, te he notado mal, algo te agobia, confía en mi, puedes decirlo

- Te lo juro, todo bien, pero gracias por preocuparte

- De acuerdo, pero sabes que siempre contaras conmigo, cuando quieras hablar allí estaré - Buda sabia que su amigo le ocultaba cosas, pero como en las adicciones, el primer paso para superar un problema es aceptar que se tiene, no podía hacer nada aun.

Pasaron los días y Buda termino sus estudios, el día de su graduación muchas personas acudieron a felicitarlo, el se despidió de todos, les dio incluso la bendición y los animo a salir adelante, cuando se retiraron, se dirigió a su amigo Memo a quien abrazo, “las puertas de mi casa siempre están abiertas para ti” le dijo “cuando estés listo para hablar ya sabes donde encontrarme” Memo solo sonrió, después se despidieron, hubo incluso llanto y entonces el Buda desapareció.

En la escuela todo fue muy normal, como lo predijo, nadie se acordaba del Buda, los pasillos se mostraban oscuros, la cafetería estaba mas apagada que en tiempos anteriores, en cuanto a Memo, los arranques de depresión que siempre tuvo se agravaron, ahora eran mas directos, culpaba a sus amigos de sus problemas, se perdía en los pasillos y lloraba, solía estar mucho tiempo solo, a veces recordaba al Buda, y entonces sonreía, pero no se atrevía a visitarlo. Apareció entonces un chico, su nombre era Lucifer, había estado en sus clases desde que entro en la escuela pero nunca le hablo, hasta ese día que el joven se le acerco, “te veo deprimido amigo, no esta mal estar deprimido, te ayuda a ver el mundo con mas realismo, ven, yo te entiendo, sufro igual que tu, seamos amigos”, Memo sintió miedo, a comparación del Buda este joven tenia una especie de aura oscura, pero la confusión y el estado de animo en el que se encontraba no le ayudaron mucho, asi que le dio la mano a su compañero y desde entonces se volvió su sombra.

Buda se había dedicado a errar, anduvo a pie por toda la republica, deseo ser la Luna para viajar mas lejos, pues ella va a donde quiere sin necesidad de visas ni pasaporte, pero el hombre le a puesto barreras a la tierra, asi que después de caminar por casi un año decidió regresar a visitar a sus amigos, tenia un presentimiento y tenia que aclararlo pronto. Como ya lo había previsto, ya nadie se acordaba de el, paso por los pasillos iluminando todo, pero fue como un fantasma entre la gente, un chico que logro verlo corrió a abrazarlo:

- Buda, ya te extrañaba, ¿por que nos abandonaste? - decía, el Buda solo sonrío

- Siempre he pensado en ustedes, pero en mi mente jamás sentí que correspondieran mis pensamientos, no me engañas - asi fue su severa respuesta, después pregunto por su amigo

- No lo se, lo han visto con un chico medio extraño, ya no habla con nadie

Preocupado, se despidió del chico y corrió al estacionamiento de la escuela, Buda en verdad tenia poderes, podría percibir los pensamientos de la gente solo pensando en ella, sabia cuando alguien lo necesitaba, pero jamás había percibido una verdadera muestra de afecto de parte de nadie, en cuanto a Memo, su poder no servia con el, había generado un cariño especial para su amigo, pero su mente la veía oscura, su corazón igual, y ahora podía percibir una presencia maligna junto al chico, siguiendo su instinto encontró a Memo en el ultimo piso del estacionamiento, junto a Lucifer, este tenia su mano en el hombro de su amigo, estaban junto a los barandales observando el vació, entonces sintió temor

- ¡Memo!! – Grito - ¿Qué sucede?

- ¿Qué haces aquí? Vete, ya es demasiado tarde

- Amigo ¿Qué estas pensando hacer? Cuéntame lo que te ocurre, por favor, confía en mi yo te puedo ayudar, asi me cueste la vida, para eso están los amigos

- Buda ingenuo – respondió, mientras bajaba del barandal, una sonrisa macabra se dibujo en el rostro de Memo - yo jamás te he considerado mi amigo

Aquellas palabras dejaron paralizado a Buda, fueron como un virus que se dirigía corriendo hasta su corazón destrozando todo a su paso y ahora devoraba lentamente el órgano vital, tardo en reaccionar, cuando volvió en si Memo tenia las manos sobre su cuello, trato de defenderse, pero físicamente su rival era mas fuerte, por un momento sintió miedo, pero entonces cedió ante su cruel destino, miro a los ojos a Memo y sonrío:

- Pobre, ¿a quien consideras amigo?, a quien te dio su tiempo, te tendió su mano y trato de ayudarte siempre o a aquel que apenas conoces y ahora te insita al suicidio, ¿solo por que tiene los mismos problemas que tu crees que ya es tu mejor amigo?, me das lastima… moriré solo para demostrarte que un verdadero amigo esta dispuesto a dar la vida por ti, no contigo.

El Buda dio su ultimo aliento y murió, el cielo pareció oscurecerse, Memo se sintió asustado, el cuerpo yacía ahora sin vida en el suelo, pero seguía sonriendo, aun podía sentir la paz que emanaba de sus labios, se sintió confundido, había matado a la única persona que le había hecho olvidar sus problemas, quiso llorar, soltó entonces un grito tan fuerte y terrible que aun hoy en día la gente en la escuela afirma seguir escuchándolo, Lucifer lo tomo del brazo y lo acerco al barandal,

- No te preocupes, todo esta bien, yo te entiendo - le dijo - he pasado por los mismos problemas que tu, yo soy tu amigo, aventémonos juntos, estaremos mejor” entonces se subió al barandal junto con Memo y después, en un acto traicionero, lo empujo, después junto con el viento desapareció.

Muchos estuvieron presentes el día en que Buda y aquel chico depresivo murieron, de Lucifer nada se supo, hoy nadie puede decir quien perdió la vida esa vez, solo que en esa escuela murió gente, se volvió un morbo, una de las historias que se contaban para atraer mas alumnos o espantar a los ya existentes; escribo esto para que todo mundo sepa que allí, en el ultimo piso del estacionamiento, presas de sus propios demonios, y de los demonios creados por la sociedad de la comodidad y la ignorancia, en ese lugar perecieron Memo, el chico depresivo y el Buda.

domingo, 2 de octubre de 2011

Black Magic Woman

Navegando en mis cavilaciones, pensando en los problemas que agobian mi presente y sensibilizado por el aroma del ondeante humo de una varita de incienso, decidí prender la radio, quería escuchar la voz de alguien distinto a mi conciencia que me ayudara a sobrellevar la soledad abrumadora de mis revueltos pensamientos, fue entonces que me tope con este hermoso blues tan conocido de Carlos Santana, un tema llamado “Black Magic Woman”; cerré entonces mis ojos y deje que la música me llevara a un punto de éxtasis, a una entrada a lo mas ínfimo de mi imaginación, y empecé a evocar extrañas escenas, sentimientos y emociones encontradas, lector le invito a que se interne conmigo en el apasionante mundo de los sueños y las fantasías:
Mientras empezaba a inundar mis oídos con el ritmo de esta canción, abrí los ojos y me encontré sentado sobre un fino sillón rojo frente a una mesa en la esquina de un cabaret, sobre ella una botella de coñac; en mis labios desintegrándose lentamente un delicado habano, lo deposito en un cenicero de cristal con forma pentagonal que hay en la mesa, y sirvo delicadamente un poco del liquido que me ofrece la cercanía en una pequeña copa de cristal, me dispuse a beber cuando voltee mi mirada hacia el escenario, sobre el, una hermosa mujer moviéndose de manera artificiosa y sensual al ritmo de una guitarra, cubierta por el humo de los cigarrillos que se consumían en las mesas contiguas, permítame describirla: una diosa morena, pelo castaño a los hombros, labios carnosos, un cuerpo digno de competir con Afrodita e incitar al mismo Júpiter al pecado, su rostro mostraba un maquillaje no muy cargado pero si al punto de denotar las facciones pronunciadas de la lujuria, sus manos se movían cual princesa tibetana, girando, subiendo y bajando al compás de una melodía tranquila y seductora, bailaba al son de la música al ritmo de una guitarra, apoyada de un timbal y un repentino piano, sus movimientos eran muy gráciles y seductores, se movía de tal forma que al menear la cadera hacia en frente parecía desprender tal fuerza que me hacia echar la cabeza hacia atrás y regresarla suspirando.
Siguió bailando al ritmo de la guitarra, iba de una esquina a la otra, al frente y atrás, bajaba y volvía a subir con gracilidad, con su candidez y con esa energía inagotable que alimentaba cada vez mas su sensualidad, de pronto se dio vuelta en un giro mágico y mostró su espalda desnuda al publico, bajo después la cabeza hacia atrás en una posición complicada y dirigió sus ojos a mi por un instante, hechizándose con esa mirada lasciva y coqueta, como Medusa a quien se atrevía a mirarla, regresó a su posición original liberándome de mi petrificación momentánea, dirigí entonces los ojos a la gente y me extraño darme cuenta que nadie mas estuviera atento a los movimientos de la grácil gitana, regreso la atención al escenario pero ella ya no esta, me levantó apresurado y busco con los ojos aquella morena pero nada, en el escenario hay músicos pero los movimientos de sus dedos en los instrumentos no concuerdan con la música que seguía presente en mis oídos, Salgo corriendo del recinto, afuera llueve, las calles atascadas de gente apresurada y autos enloquecidos, sin embargo en mis oídos solo tengo la música, el mundo se a vuelto mudo para mi, empiezo a correr, buscando el origen de aquella guitarra seductora, entro a todos los bares, cantinas y lugares donde la lógica pudiera ofrecerme la esperanza de encontrar aquella musa de mis pensamientos, pero no encuentro nada, sigo mi camino movido por el sonido de mis deseos hasta llegar a la entrada del edificio donde me hospedaba, la música es mas fuerte, y crece cada vez mas al ritmo de los latidos de mi corazón emocionado, hasta que me topo con mi apartamento, confundido abro la puerta para llevarme la gran sorpresa de verme sentado en una silla acurrucado por el sonido de una guitarra que salía de una radio, despierto sobresaltado cuando la canción esta a punto de terminar, me levanto de golpe aun desorientado y me topo de frente con aquella morena musa hermosa mía recostada en mi cama preguntándome sobre mi estado, le respondo con una sonrisa, capte entonces, mientras terminaba la magia de la guitarra de Santana que había estado soñando y la mujer que bailaba en aquel cabaret era mi esposa adorada que dormía en mi cama mientras la observaba.