domingo, 2 de octubre de 2011

Black Magic Woman

Navegando en mis cavilaciones, pensando en los problemas que agobian mi presente y sensibilizado por el aroma del ondeante humo de una varita de incienso, decidí prender la radio, quería escuchar la voz de alguien distinto a mi conciencia que me ayudara a sobrellevar la soledad abrumadora de mis revueltos pensamientos, fue entonces que me tope con este hermoso blues tan conocido de Carlos Santana, un tema llamado “Black Magic Woman”; cerré entonces mis ojos y deje que la música me llevara a un punto de éxtasis, a una entrada a lo mas ínfimo de mi imaginación, y empecé a evocar extrañas escenas, sentimientos y emociones encontradas, lector le invito a que se interne conmigo en el apasionante mundo de los sueños y las fantasías:
Mientras empezaba a inundar mis oídos con el ritmo de esta canción, abrí los ojos y me encontré sentado sobre un fino sillón rojo frente a una mesa en la esquina de un cabaret, sobre ella una botella de coñac; en mis labios desintegrándose lentamente un delicado habano, lo deposito en un cenicero de cristal con forma pentagonal que hay en la mesa, y sirvo delicadamente un poco del liquido que me ofrece la cercanía en una pequeña copa de cristal, me dispuse a beber cuando voltee mi mirada hacia el escenario, sobre el, una hermosa mujer moviéndose de manera artificiosa y sensual al ritmo de una guitarra, cubierta por el humo de los cigarrillos que se consumían en las mesas contiguas, permítame describirla: una diosa morena, pelo castaño a los hombros, labios carnosos, un cuerpo digno de competir con Afrodita e incitar al mismo Júpiter al pecado, su rostro mostraba un maquillaje no muy cargado pero si al punto de denotar las facciones pronunciadas de la lujuria, sus manos se movían cual princesa tibetana, girando, subiendo y bajando al compás de una melodía tranquila y seductora, bailaba al son de la música al ritmo de una guitarra, apoyada de un timbal y un repentino piano, sus movimientos eran muy gráciles y seductores, se movía de tal forma que al menear la cadera hacia en frente parecía desprender tal fuerza que me hacia echar la cabeza hacia atrás y regresarla suspirando.
Siguió bailando al ritmo de la guitarra, iba de una esquina a la otra, al frente y atrás, bajaba y volvía a subir con gracilidad, con su candidez y con esa energía inagotable que alimentaba cada vez mas su sensualidad, de pronto se dio vuelta en un giro mágico y mostró su espalda desnuda al publico, bajo después la cabeza hacia atrás en una posición complicada y dirigió sus ojos a mi por un instante, hechizándose con esa mirada lasciva y coqueta, como Medusa a quien se atrevía a mirarla, regresó a su posición original liberándome de mi petrificación momentánea, dirigí entonces los ojos a la gente y me extraño darme cuenta que nadie mas estuviera atento a los movimientos de la grácil gitana, regreso la atención al escenario pero ella ya no esta, me levantó apresurado y busco con los ojos aquella morena pero nada, en el escenario hay músicos pero los movimientos de sus dedos en los instrumentos no concuerdan con la música que seguía presente en mis oídos, Salgo corriendo del recinto, afuera llueve, las calles atascadas de gente apresurada y autos enloquecidos, sin embargo en mis oídos solo tengo la música, el mundo se a vuelto mudo para mi, empiezo a correr, buscando el origen de aquella guitarra seductora, entro a todos los bares, cantinas y lugares donde la lógica pudiera ofrecerme la esperanza de encontrar aquella musa de mis pensamientos, pero no encuentro nada, sigo mi camino movido por el sonido de mis deseos hasta llegar a la entrada del edificio donde me hospedaba, la música es mas fuerte, y crece cada vez mas al ritmo de los latidos de mi corazón emocionado, hasta que me topo con mi apartamento, confundido abro la puerta para llevarme la gran sorpresa de verme sentado en una silla acurrucado por el sonido de una guitarra que salía de una radio, despierto sobresaltado cuando la canción esta a punto de terminar, me levanto de golpe aun desorientado y me topo de frente con aquella morena musa hermosa mía recostada en mi cama preguntándome sobre mi estado, le respondo con una sonrisa, capte entonces, mientras terminaba la magia de la guitarra de Santana que había estado soñando y la mujer que bailaba en aquel cabaret era mi esposa adorada que dormía en mi cama mientras la observaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario